domingo, 9 de marzo de 2014

Tu cuenta ha sido suspendida definitivamente por no cumplir con el "Reglamento de Participación".

El grupo de selectos administradores del foro de La Nación On Line (LNOL) decidió suspenderme definitivamente la cuenta por no cumplir con el "Reglamento de Participación". Desde este momento quedo expulsado para toda la eternidad de la comunidad que representa a la "gente bien" de nuestro país. Fui desterrado del paraíso virtual de la web, como una suerte de Adán (o Eva) moderno, por utilizar ideas y palabras prohibidas y penado a pasar toda la eternidad sin poder comentar las notas del diario, nunca más. Ahora entiendo lo que habrían sentido Adán y Eva (si hubieran existido) al ser echados del Edén (por comentarios como este tenía más negativos que un fotógrafo).


La gente de buenos principios tiene una predilección por bajarle el pulgar a los comentarios que no asienten con sus ideas y que cruzan ese límite moral establecido por la sociedad pacata. Es la constante lucha del bien y el mal, donde ellos se paran del lado del bien, y dado que ellos son los buenos, los que no se comportan a su manera pasan a ser los malos. El problema es cuando mucha gente se alinea del lado "bien visto", armando la bola de nieve que fagocita al resto de la humanidad dejando afuera a la gente que no está cómoda con dejar su punto de vista con tal de tener la conciencia tranquila y ser aceptado por los demás. Ellos traen al mundo la filosofía de la grandilocuencia de lo bueno y malo. Una frase al pasar por este organismo puede dilatarse hasta alcanzar tamaños colosales generándole un transito lento en los intestinos que es lo que hace que tengan ese aspecto de personas tan sufridas. El problema no es la palabra, o la frase, sino la magnitud que se le da al significado que cada uno le otorga. Entonces al final del día, la paranoia que transmiten es la que mantiene esta inercia de pelotudez generalizada (de más está decir que el bien y el mal son construcciones generadas por la sociedad).

En este caso tuve la mala suerte de ser denunciado por algún personaje sensible (no "sensible" desde el punto de vista artístico, como Salvador Dalí, sino de "maricón") que intuyó que su acción heroica del día era evitar que siga esparciendo el mal por la campiña francesa de valores que es el paisaje de los comentarios del diario. Por esa misma razón creo este espacio: para escribir lo que no nos dejan decir. Basta de los comentarios que respetan los buenos modales, las opiniones políticamente correctas y la diarrea de bondad que pierden por la cola (por no decir culo...o bueno, está bien, culo) como a una canilla que se le rompió el cuerito.

Esa parte del género humano es la que se desgarra las vestiduras haciendo cruzadas contra la gente que opina fuera de lo cánones de la falsa moral, o se muestran en fotos con gente pobre, compartiendo frases y videos pelotudos sobre el amor ("se tu mismo", "tu puedes", "el amor es lo más importante", "sos importante aunque los demás te digan lo contrario" con mucho collage de fotos de nenes y animales cariñosos) pero le pegan a la familia, piensan que todas las personas de países limítrofes vienen acá a vender droga o a llevarse un plan trabajar y el primer comentario que hacen (a viva voz) cuando le piden una moneda es "si le doy una moneda seguro que se va a comprar droga" para que se entienda que está justificada su negativa (en ningún momento esta persona intenta juzgar al pobre jaja).

Son los primeros en sentirse ofendidos por los comentarios de la gente y funcionan como verdaderos perros policías de aeropuerto, oliendo los comentarios a ver cual tiene sustancias nocivas. Decir negro, judio, pobre o puto es peor que tirarse un pedo en un ascensor. Si se te escapa uno en planta baja y subís veintiún pisos probablemente la gente se lo lleve a pecho como una pitada escatológica, pero no van a soportar que le digas vieja a una dama senil de ochenta años que como tiene inmunidad geriátrica pasa con dos changos por la caja rápida en el supermercado. Terminás escribiendo sobre la gente "de pocos recursos" o "descendencia africana", sobre "los países del tercer mundo" o "países emergentes" y miles de términos políticamente correctos, con el fin de evitar usar los que están mal vistos por ellos. Una persona discapacitada, pasa a ser una persona "con capacidades limitadas". Hay que cuidar constantemente el vocabulario porque casi todas las palabras hieren o pueden ser entendidas como ofensa. Es una situación parecida a la que tenes cuando tu novia se enoja con vos y cada palabra malentendida te deja más cerca de las práctica pecaminosa del sexo con uno mismo.

Si a esta altura te arrepentís de ser políticamente incorrecto por leer este artículo te dejo todos los vocablos que no deberías usar como para ofrecerte la opción de la salvación:
http://www.jano.es/ficheros/sumarios/1/0/1769/73/1v00n1769a90001419pdf001.pdf

Desde hoy, "balas para todos" crea el espacio donde la moral y las normas de buena conducta están censuradas. Basta de la visión optimista de que el ser humano es bondadoso, que todo va a estar mejor, que hay que respetarse, que eso no se dice, que no te podés reír de los demás y todo lo que dicen los "buenos samaritanos" ¡Opinión honesta o balas para todos!

¡Hasta las balas siempre!