miércoles, 6 de mayo de 2015

Perfiles BPT: gente que atrae a las balas como financista argentino a la muerte

El mundo es un lugar maravilloso donde se puede observar atónito la magia de un arco iris o las grandes cadenas montañosas tapizadas por diferentes matices de verdes, o imponentes metrópolis, donde a través de los maravillosos rascacielos y monumentos históricos, el smog de la pelotudez humana se mezcla con el humo que emanan los vehículos para generar una capa de contaminación nociva, no solo a nivel físico, sino también psicológico.
Las redes sociales suelen cumplir el rol del caño de escape para estas emanaciones de la boludez del ser humano. El tubo de escape, al igual que las redes sociales, permite que estos engendros evacuen sus "gases contaminantes" al ambiente, en vez de morirse ahogados por el veneno que largan dentro de sus habitaciones. Mucho despecho, echadas en cara públicas y selfies mostrando una felicidad sorprendente teniendo en cuenta que están esperando el Samiento un lunes a la mañana o tomando un té con el abuelo Tato que tiene alzheimer y cada dos minutos te pregunta quien carajo sos y atina a llamar a la policía, pero como no diferencia el teléfono de cualquier otro aparato, toma el control remoto y lo mira detenidamente mientras trata de recordar en vano el número telefónico de la comisaría.
Aún así, no podemos echarle la culpa de todo a los subproductos de la Internet. La filosofía de leer libros de autoayuda produjo una generación de adolescentes eternos con el ego de las dimensiones de la bóveda de Néstor. La gente se encuentra en un estado de negación ante las infelicidades de la vida, las cuales son, desafortunadamente, bastante comunes si miramos detenidamente la dinámica del día a día de cualquier ser vivo en el planeta. Personas que sienten que dan demasiado y viven la vida con pasión (siempre hay algún boludo, o boluda, que dice que "se entrega completamente sin medir consecuencias en el amor"), cuando en realidad aporta menos que una ama de casa, su pasión es romper los huevos y el rumbo de sus decisiones depende de sus cerebros "nitroglicerinados", que ante el menor sacudón estallan como una granada.
En este nuevo siglo donde se venden más libros de auto ayuda que cocaína, se trafica a través de las fronteras del sentido común una nueva filosofía basada principalmente en tres pilares: 
- Vos sos importante (¡y que nadie te diga lo contrario!): moralmente es lo más correcto para decir y es la primera oración de cualquier best-seller, pero no es la realidad, por lo menos desde que te levantas hasta que te volvés a dormir. Los sueños son un territorio excluido de esta premisa.
- Hacer todo con amor: te tiras un pedo con amor, pagas el teléfono con amor y disfrutas de lo que no le gusta hacer a nadie, como nadie. Esto se cumple hasta que un día se te quema la única milanesa que tenías o te llega la cuenta de luz por más de una luca y te cortás las venas con el borde de la mesada de la cocina.
- Que todo fluya (soltar, let it be y demás pavadas): cada vez que una persona "suelta" la palabra "soltar", me alejo, porque es un humano que intenta convencerte, en contra de la actitud posesiva del hombre, que está dispuesto a dejar escapar algo. Esto deja entrever que está más aferrado que nunca, cual garrapata remachada, al objeto de su obsesión. Es la señal más clara de ayuda. Se recomienda tener a mano el teléfono del psiquiatra. Si postea en facebook la imagen de la silueta del pajarito con la palabra soltar en un fondo blanco, o peor, lo pone como portada, es demasiado tarde. Se debería considerar su sacrificio en pos de la  cordura del resto de la humanidad.
No olvidemos los solidarios que con el lema de la pobreza digna arman campañas para llevarle una bolsa de útiles escolares o zapatillas a una tribu salvaje en la punta de los Andes que cazan con arco y flecha y todavía hacen sacrificios humanos, mientras que al que limpia vidrios o pide limosna a la vuelta de tu casa lo mandas a buscarse un laburo, indignado, argumentando que "vos no podés regalarle la plata a cada uno que te pide" o "yo por esa moneda laburo todo el día", como cuando le dan una bolsa de ropa extremadamente rota y sucia, con la cual ni siquiera el tipo más desahuciado del mundo se ahorcaría y si no te agradecen con creces le comentás en un arrebato de ira a tus amigos que son unos desagradecidos y que no pensas ayudarlos nunca más en tu vida. En los casos más extremos argumentas que con esa ayuda los sacás de la marginalidad y el robo ("ellos no quieren que los ayudes", dicen los que tienen más de 50 y votan al PRO; si viven en Recoleta desde hace mucho la edad puede ser menor).
Estas personalidades, junto a muchas otras, como por ejemplo el que ve un robo en el diario y pide que vuelva la dictadura, el que reza por todo pero nunca dona un peso (similar al que difunde por Facebook y se indigna pidiendo que alguien haga algo urgente, pero él no hace una bosta), el que sube al subte a los empujones y codazos, achacándole a la gente la falta de solidaridad pero a la siguiente estación recrimina a los que intentan ingresar lo maleducados que son dada la falta de espacio en el vagón, y muchos más son las criaturas que pasarán por el  foco del análisis de la filosofía BPT para desenmascarar su hipocresía, caradurez y falsa moral.

¡Hasta las balas siempre!